Era la primera noche que pasaba en casa de Madre en aquella habitación de invitados y soñé una cosa muy rara.
Soñé que estaba saliendo de casa de Padre escapándome de él, y que cuando estaba llegando a la parada del tren, me caí y perdí a Toby. Lo estuve buscando durante demasiado tiempo y no le encontré.
Volví a casa para ver si había Toby estaba allí, pero cuando entré en casa, estaba Padre nervioso. Me estaba buscando y me empezó a chillar. Me cogió del brazo y me apretó, me hacía daño. Empezó a echarme bronca y decirme que no tenia que escaparme nunca más que eso no se hacía y que se había preocupado mucho. Yo, con mucho miedo, empecé a gemir como nunca había gemido. No se que le pasaba a Padre decía unas cosas que nunca antes había dicho y que me molestó.
-Ya estas otra vez con el dichoso ruidito ese, ¿no sabes hacer otra cosa?. Por eso se fue tu madre, porque no paras en todo el día, y cuando haces algo malo y te regañan te pones a gemir en el suelo y no escuchas a nadie mas que a ti, como siempre-.
De repente sacó la horca con la cual mató a Wellington y me mató a mi también.
Me levanté muy asustado y con más miedo que nunca. Por suerte solo fué un sueño.
Ylenia es una joven muy aventurera a la que le gusta jugar mucho a los detectives y pasar grandes aventuras. Es una chica sin muchos amigos pero es muy feliz, no necesita a nadie.
Una de sus compañeras de clase le pide ayuda para que investigue la desaparición de su perro. El perro de Maura, la compañera de Ylenia, era muy bueno, nunca se escapaba de su casa, se portaba muy bien y no se quejaba nunca de nada.
Pero un día, después de que Maura le llevara la cena a su perro, desapareció.
A partir de aquí, Ylenia vivirá una seria de aventuras y enfrentamientos con personas con las que a nadie le gusta enfrentarse.
Le echo mucho de menos. Nunca pensé que le podría echar tanto de menos. Y pensar que hace diez años le tenía miedo, que cerraba la puerta de mi habitación para que él no entrara a matarme, que me escapé de casa y le robé por contarme la verdad... Ahora ya soy adulto, pienso las cosas con claridad y hay muchas cosas que no las entiendo. No se como fui tan tonto de hacer todo eso, él solo me quería proteger, solo quería lo mejor para mi. Y yo se lo pagué con desprecios y temores hacia él.
Nueve años, siete meses y doce días sin él. Todo lo que me falta, él.
No me puedo olvidar de ese día, lo recuerdo a cada momento. Ese sentimiento de culpa no se va de mi cabeza. No debí salir corriendo, lo sé, no entiendo el porqué de mis actos. Pero era un niño, con una mente ocupada por otras cosas.
En mis estudios, perfecto. Ya me he sacado los exámenes del bachillerato de matemáticas y el de física. Me va muy bien en mi nueva universidad y me estoy sacando mi segunda carrera. Mis compañeros son también especiales como yo, pero no son tan listos.
Madre ya lo ha superado, ya no piensa tanto en papá y el señor Shears le ha ayudado mucho a superar la muerte de Padre. Ya no piensa tanto en que salió corriendo detrás mio cuando yo, al enfadarme mucho con él y gemir muy fuerte, salí corriendo a la calle. Madre dice que fue un accidente pero yo no creo que ese coche le atropellara por casualidad. Seguro que fue a caso echo.
Vivir con Madre es casa de Padre me gusta, porque estoy donde siempre debí quedarme, aunque con la persona equivocada.
Mi perro esta bien, Padre acertó al regalarme ese perro porque es muy obediente y muy bueno.
Ahora debo concentrarme, porque mañana tengo que madrugar.